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Ahorro usando software de gestión energética
Una correcta gestión de la energía resulta fundamental para cualquier empresa, más aun teniendo en cuenta el constante incremento de los precios tanto de la electricidad como de otros suministros. Un aspecto clave dentro de cualquier sistema de gestión energética es la monitorización de los consumos, ya que esto nos permite conocer cuánta energía usamos y de qué manera, pudiendo detectar oportunidades de ahorro.
Cuantificar el consumo permite realizar una estimación precisa del ahorro potencial de una mejora, pudiendo determinar la rentabilidad de una posible inversión. Además, tras la implantación de la mejora, se puede realizar un seguimiento de la misma para ver si se han cumplido las expectativas de ahorro y si los resultados obtenidos se mantienen en el tiempo.
En esta entrada os vamos a mostrar como el uso de software de gestión energética puede ayudarnos a detectar oportunidades de mejora y a cuantificar el ahorro potencial.
Monitorizando partidas de paintball
Dentro de las múltiples aplicaciones que tienen las Redes de Sensores Inalámbricos, suelen enumerarse casi siempre las mismas: para la mejora de procesos industriales (logística), ahorro en recursos (riego en explotaciones agrícolas), salud (detección de caídas de personas), contaminación ambiental (niveles de gases de efecto invernadero), etc. Pero a lo largo de mi experiencia en esta tecnología, no he visto muchos ejemplos aplicados al entretenimiento. En esta entrada voy a exponer un caso de aplicación de sensores inalámbricos para la monitorización de partidas de paintball.
El cliente disponía de 3 zonas o escenarios donde organizaba diferentes partidas de paintball y en cada uno había un árbitro que dirigía las partidas. Cada partida consistía en el enfrentamiento entre dos equipos con un número de jugadores cada uno. Cuando un jugador era alcanzado por una bola de pintura, éste tenía que salir del escenario hacia la zona de “muertos”, por lo tanto, perdía el equipo que se quedase sin ningún jugador. Cuando se terminaba una partida, volvían a jugar otra los mismos equipos y, al final del día, cada equipo tenía una puntuación (el número de victorias) que determinaba el ganador.