Ahorro usando software de gestión energética
Una correcta gestión de la energía resulta fundamental para cualquier empresa, más aun teniendo en cuenta el constante incremento de los precios tanto de la electricidad como de otros suministros. Un aspecto clave dentro de cualquier sistema de gestión energética es la monitorización de los consumos, ya que esto nos permite conocer cuánta energía usamos y de qué manera, pudiendo detectar oportunidades de ahorro.
Cuantificar el consumo permite realizar una estimación precisa del ahorro potencial de una mejora, pudiendo determinar la rentabilidad de una posible inversión. Además, tras la implantación de la mejora, se puede realizar un seguimiento de la misma para ver si se han cumplido las expectativas de ahorro y si los resultados obtenidos se mantienen en el tiempo.
En esta entrada os vamos a mostrar como el uso de software de gestión energética puede ayudarnos a detectar oportunidades de mejora y a cuantificar el ahorro potencial.
Mejorando la seguridad en el trabajo
Uno de los ámbitos donde podría influir de manera notable el uso de Redes de Sensores Inalámbricos es el de la salud y seguridad en el trabajo. En esta entrada os quiero hablar de un proyecto que presentamos a un centro de innovación para el sector de la construcción, y que tenía como objetivo vigilar el cumplimiento de la normativas referentes a la seguridad del trabajador en el entorno de trabajo.
El sector de la construcción es uno de los que presenta mayor índice de siniestralidad, un 27,1% de la siniestralidad total por accidentes de trabajo en España (fuente: Informe sobre la evolución de la siniestralidad en la construcción del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo). Y del total de accidentes que se presentan en las obras, un 31,7% son mortales y debidos a aplastamiento sobre/contra o resultado de una caída; por lo tanto, es vital que los trabajadores dispongan de la mayor seguridad posible.
Para ello, existen normativas como la Directiva Europea 89/656/CEE y, dentro del marco de la ley de Prevención de Riesgos Laborales, el Real Decreto 773/1997, que rigen que el empresario tiene la obligación de que todo trabajador expuesto a riesgos que puedan amenazar su salud o seguridad vaya equipado con unos Equipos Individuales de Protección (EPI), que serán diferentes según el entorno y localización en que se desenvuelva el mismo. En el caso de la construcción, los EPIs pueden constar de casco, botas, gafas, guantes, chalecos, arneses, etc.
Mejora de la eficiencia de la iluminación en un edificio de oficinas
Mejorar la Eficiencia Energética no siempre requiere una gran inversión, en ocasiones, una mejora de bajo coste puede generar ahorros interesantes y continuados en el tiempo. Prueba de ello es el siguiente ejemplo de sustitución de tubos fluorescentes propuesto en una auditoría energética que realizamos en un edificio de oficinas.
En el momento de realizar la auditoría, la iluminación principal de las oficinas la proporcionaban 88 luminarias de 4 tubos fluorescentes T8 cada una. Lo tubos fluorescentes instalados tenían las siguientes características (de ahora en adelante nos referiremos a ellos simplemente como T8):
- Potencia: 36 W
- Temperatura de color: 6500 K
- Flujo lumínico: 2400 lm
- Índice de reproducción cromática (Ra): 76
- Vida útil: 9000 h
- Precio aproximado: 5 €/unidad
Monitorizando partidas de paintball
Dentro de las múltiples aplicaciones que tienen las Redes de Sensores Inalámbricos, suelen enumerarse casi siempre las mismas: para la mejora de procesos industriales (logística), ahorro en recursos (riego en explotaciones agrícolas), salud (detección de caídas de personas), contaminación ambiental (niveles de gases de efecto invernadero), etc. Pero a lo largo de mi experiencia en esta tecnología, no he visto muchos ejemplos aplicados al entretenimiento. En esta entrada voy a exponer un caso de aplicación de sensores inalámbricos para la monitorización de partidas de paintball.
El cliente disponía de 3 zonas o escenarios donde organizaba diferentes partidas de paintball y en cada uno había un árbitro que dirigía las partidas. Cada partida consistía en el enfrentamiento entre dos equipos con un número de jugadores cada uno. Cuando un jugador era alcanzado por una bola de pintura, éste tenía que salir del escenario hacia la zona de “muertos”, por lo tanto, perdía el equipo que se quedase sin ningún jugador. Cuando se terminaba una partida, volvían a jugar otra los mismos equipos y, al final del día, cada equipo tenía una puntuación (el número de victorias) que determinaba el ganador.
